
¿Alguien les ha dicho en alguna ocasión entre risas y alegría "¡Qué pedo, pendejo, como has estado, cabrón, qué pinche gusto!"? Si la respuesta es afirmativa, ¿alguien se ha sentido ofendido por eso?
Y, a la inversa, ¿alguien les ha hecho un desplante agresivo, o dado una respuesta sarcástica e hiriente y agresiva, sin usar una sola grosería?
La diferencia entre los insultos y las malas palabras es mucha. Creo que las malas palabras son, para fines de claridad en la comunicación, efectivamente malas. Y es que ciertas leperadas, que resultan ser las más comunes, tienen tanta diversidad de significados, que si el interlocutor no está atento al contexto, puede llegar a comprender parcialmente lo escuchado o, incluso, a no entender nada. El ejemplo de la palabra chingar es el más sencillo. Tiene tantos significados en tantas circunstancias que, incluso, hay extranjeros hispanoablantes, como los argentinos, por ejemplo, que no saben si chingar es algo bueno o malo. O si cabrón es alguien admirable o detestable.
También son malas palabras cuando describen o hacen referencia a temas u objetos desagradables o incómodos por su naturaleza íntima. Pito, verga, pucha, panocha, mamar, coger, mierda, pedo... cuando alguna de este grupo de palabras se usa para referirse a actos sexuales específicamente, o a temas escatológicos, definitivamente son incómodos. ¿Acaso alguien, en una situación completamente cotidiana, disfruta hablar entre extraños o conocidos sobre cuán grande era el mojón que vió en el baño, o la manera en que eyaculó en los senos de su compañera sexual? Creo que en el sentido común está la respuesta.
Otro aspecto de esas palabras, además de ser sustituto genérico de otras tantas que tiene nuestro idioma tan rico, nada más para evitar la fatiga de recurrir al diccionario mental, es que son usadas como demostración de libertad, independencia, despreocupación o para forzar una apariencia desinhibida y confianzuda. Y esto lo he notado más en mujeres que se empeñan en exhibir su liberalismo dejan salir un popurrí de leperadas sin una conexión coherente.
Y estas palabras también brotan, pero de manera natural, entre un grupo de personas donde hay mucha confianza.
Las malas palabras, o groserías, son difíciles de usar. Sin embargo, por alguna razón, muchos las saben usar bien, naturalmente y sin ningún problema. La situación no es sólo decirlas o no. Importa el cuándo, el dónde, el por qué y el con quién. Aunque la palabrota no tenga el gen del insulto o la mala intención, es muy raro que alguien llegue con un sacerdote al confesionario y le diga, "Oiga, padre, me metí en un pedote porque la zurré bien cabrón... ah, perdón, padre... sin pecado concebida, padre. Ahora sí, como le decía...". O llegar con un desconocido y decirle, con un tono amable, "Disculpe, ¿me da la pinche hora, por favor?".
No sé si sea un sentido natural o el oportuno manazo en la boca dado por nuestros padres en la infancia, pero, aunque sé que hay casos especiales, la mayoría de la gente que he conocido en mi vida es prudente con el uso de las groserías. Pero hay algo más allá de la prudencia que hace que decir groserías sea un arte. Como Polo Polo, por ejemplo. No creo que alguien, en el show de Polo Polo, en el Cuevón, se ofenda por lo que oye o no se ría.
La circunstancia es, pues, parte fundamental de cómo funcionan las malas palabras.
PALABRAS MALSONANTES COMO SINÓNIMOS
Las malas palabras se pueden usar como sinónimo pobre, como en el ejemplo siguiente:
(1) "Ayer estuvo de la verga; me lleva la chingada, ¿por qué putas madres siempre la cago?"
(2) "Ayer fue un día pésimo; estoy de muy mal humor, ¿cuál será la razón por la que siempre me equivoco?"
Las dos frases significan lo mismo, contextualmente. Literalmente, la primera tendría este significado, si se quisiera evitar usar palabras malsonantes:
(3) "Ayer estuvo de la pértiga; me lleva la dañada, ¿por qué prostitutas progenitoras siempre la obro?"
La frase (3) es incoherente. La frase (2), aunque de prosa elegante, no refleja la intensidad de los sentimientos. La frase (1) parece la más adecuada para liberar la frustración que se siente.
(4) "Ayer estuvo de la tostada; me lleva la que me trajo, ¿por qué carambas siempre la riego?"
La frase (4) está setentera y los eufemismos usados son poco arriesgados, por lo que el interlocutor no sabría si el hablante está quejándose o imitando a Pedro Infante.
(5) "Ayer estuvo de la burguer; me lleva la chintrola, ¿por qué puts mas siempre la calabaceo?"
Bueno, personalmente considero que no hay eufemismos más ridículos que los de la frase (5), pero también creo que son buenos frenos de mano, incluso hilarantes, cuando uno empieza a decir cosas que, durante el proceso, se percata que no puede o debe decirlas.
Las groserías de la frase (1) podrían incomodar a los comensales en un restaurante, pero éstos entenderían que el sujeto pasa por un momento frustrante. Por contexto, jamás pensarían (al menos la mayoría) que la intención de las groserías es incomodar a los demás o insultarlos. Si le agrega al final un "¿Me oyeron, bola de pendejos jodidos?" tal vez se incomoden un poco, pero en lugar de sentirse ofendidos, pensarían que se trata de un esquizofrénico.
Encuentro que sustituir las palabras correctas con groserías genéricas, puede ser por varias razones:
Por falta de vocabulario, p.ej., "la madre ésa" o "la pinche chingadera".
Por pereza léxica, p.ej., "quién sabe dónde chingados" o "¿qué pedo, pinche wey?".
Por una manifestación hiperbólica de sentimientos, sin querer o a propósito, p.ej., "¡A huevo, culeros, me saqué la lotería, putos!" o "¡Y le dije que se fuera a la verga y que dejara de chingarme los huevos o le iba a sacar la mierda a putazos!".
GROSERÍAS PARA AGREDIR
"Eres un pinche puto. Te voy a romper tu madre en cuanto te vea."
La anterior es una frase agresiva. Las groserías sólo acentúan la ira, pero sin ellas, es una amenaza franca, intimidante.
"Eres un cobarde. Te golpearé en cuanto te vea."
Las mismas groserías que pueden expresar alegría, p.ej.., "¡A huevo!", o describir los órganos genitales, p.ej., "Me pellizqué un huevo", sirven para fortalecer el estado de ànimo agresivo, p.ej., "Te faltan huevos".
Cuando hay tensión en una conversación o discusión, las groserías son el catalizador ideal para que la razón se desvanezca y el suceso se desarrolle o finalice lejos del objetivo que la inició.
LA AGRESIÒN SIN GROSERÍAS
Está claro, pues, que la agresión existe sin groserías y a veces es un método eficaz para insultar indirectamente sin recibir reclamos.
"Vaya, entiendo que tu infancia de escasos recursos te haya privado de cultura y educación, sin embargo eso no justifica que tengas que castigarnos con opiniones tan absurdas. No tenemos la culpa de que seas un campesino."
Prosa elegante, pero agresiva e hiriente.
Dentro de este tipo de agresiones, cabe categorizar el sarcasmo, los chantajes y las insinuaciones infundadas, que desvían la atención de la discusión.
"Ni te preocupes en en responder. Ya sé que no tienes el valor suficiente para hacerlo y, con eso, me das la razón."
MALDECIR POR MALDECIR
Cuando los adolescentes descubren que hay más lugares más allá de su casa, como los parques o el Internet, y se encuentran con la libertad de decir lo que siempre quisieron sin que sus padres estén ahí para reprenderlos, pues se dan vuelo.
"Hola pendejos, chichis, pelos, mecos. Adiós".
Groserías que la única intención que tienen es ser pronunciadas o escritas.
GROSERÍAS EN PRESS START
Press-Start, el sitio donde están leyendo esto, es un lugar que se originó después de ciertas ideas y experiencias, sobre todo las que tuvimos en toquedequeda.net.
Toque de Queda no se planeó como un sitio donde todos seríamos irreverentes y malhablados. Tampoco se creó para ser el templo de la oposición a las buenas costumbres o un lugar pornográfico. Se creó como un sitio donde varios editores de Editorial Televisa, compartiríamos opiniones con los lectores y visitantes. No teníamos reglas; éstas se formaron poco a poco. Los temas religiosos o políticos que reflejaran o impusieran tendencias, o que crearan polémicas agresivas, quedaron fuera. La violencia gráfica explícita y la pornografía, también. Y muchos otros temas que, como editores de revistas, sabemos que no son saludables. Tratamos de ser responsables y estoy seguro que siempre lo fuimos.
Los temas de Toque de Queda eran variados y comenzó a llegar gente de varios lugares, edades y formas de pensar, pero que se adaptó a los temas y la manera en que se trataban. Creo que mucha gente disfruta o disfrutó Toque de Queda porque lo leído en los blogs y lo escuchado en los podcast, era auténtico. No eran ideas que planearamos para tales o cuales fines. Eran ideas nuestras, expresadas de la manera más cómoda y relajada.
El formato de los blogs y los podcast de videojuegos se salió de TDQ para irse a Jambitz y, después, para formar Press-Start. Comenzamos con PS a principios de este año. No ha pasado mucho tiempo. Los nuevos administradores de Press-Start analizaron el formato del sitio y decidieron que la gente que llegaba aquí no sólo eran adolescentes o adultos, sino niños y padres de familia, por lo que nos pidieron que cambiáramos nuestra forma de hablar y expresarnos.
Es algo en lo que yo estoy de acuerdo; definitivamente no apoyo las agresiones. El lenguaje y las intenciones agresivas, eso. Sé que si el lenguaje con groserías es auténtico, se adapta a la forma de hablar de la comunidad de Press-Start y, aún con leperadas el ambiente se siente agradable y pacífico, ningún padre de familia se asustaría.
Pero me temo que hay ambiente agresivo en la comunidad, negativo y oscuro, y no por causa de todos, sino de unos cuantos.
Varias manzanas podridas que llevan años perdiendo su vida en los foros de videojuegos, buscando atención, agrediendo, insultando. Otros que empiezan a tomar el mismo camino también.
El tema aquí no es la censura ni l a libertad de expresión. Es el sentido común. Creo que Press-Start es un lugar fantástico para socializar y encontrar gente con los mismos gustos. No dudo que un par de miembros ya hayan establecido una buena amistad, en persona o por chat, gracias a que encontraron gustos en común debido a los comentarios.
Me gusta pensar positivamente y pensar que este sitio será usado completamente para intercambiar ideas, socializar y pasar momentos agradables. Un lugar para videojugadores.
Hay dos temas que causan polémicas amargas y por los que más de una vez yo he discutido enérgicamente con algunos miembros.
Guerra de consolas y fanboys
Cuando los gustos son diferentes, es inevitable pensar en una discusión. Las discusiones son buenas, siempre y cuando no crucen la línea y se vuelvan irrespetuosas o agresivas.
Hace poco, un miembro de la comunidad me dijo esto:
"Densho, eres un PENDEJO, la pelicula esta de GOEBOS!!
Perdon, pero si no eres capaz de valorar que una compañia
de animacion haga gran parte de la cinta SIN DIALOGOS
entonces, neta, que guey eres hermano"
Fue porque dije que me parecía que no eran para tanto las calificaciones en la imdb para Wall•E. Él usuario expresó su opinión. Eso está bien, tiene derecho. ¿Pero también tiene derecho de hacerlo de esa forma? Bueno, en realidad sí. Pero en ese momento, nosotros tenemos derecho de aceptarlo o no en la comunidad. Y no hablo de expulsiones, baneos o eso. Hablo de cómo él será visto en la comunidad, si cada vez que alguien da su opinión sin ningún afán, el termine por insultarlo, sólo porque su opinión es contraria.
El chiste aquí es que los mismos miembros de la comunidad aceptan o rechazan este tipo de comportamientos.
Desgraciadamente, este es un lugar privado, donde todos están invitados, y un servicio, también. Más o menos como el METRO. Sabemos que si alguien llega a un vagón del metro a rayar los vidrios o a vandalizar los asientos, la gente los rechazará y habrá, incluso, quienes los enfrenten. Al final, alguien tendrá que sacarlos de ahí. Y no es falta de tolerancia ni de privación de su libertad de expresión. Es sentido común. Respeto. Una cosa es opinar y otra es insultar y agredir.
Se puede ser fanboy en Press-Start, sí, pero no hay que olvidar que las acciones tienen consecuencias, ya sea parte de quienes administramos los sitios, como de los usuarios mismos.
Las revistas a quienes respalda PS
Es del conocimiento público que Press-Start respalda a las revistas EGM en español y OXM México, ambas de Editorial Televisa.
Muchas veces, varios miembros de la comunidad han sugerido o insinuado que las opiniones que damos, tanto en las revistas como en los blogs del sitio, son tendenciosas y apoyan a cierta compañía a cambio de dinero.
Estas opiniones son infundadas, pero opiniones al fin. Nosotros no condicionamos su derecho a opinar, pero hay reglas. Las he dicho en varias ocasiones, pero esta vez no. Sólo diré que las reglas se ponen con sentido común. Si saben que el propósito de la comunidad es conocer videojugadores e intercambiar ideas y opiniones de videojuegos, entonces sabrán qué no hacer y cómo comportarse.
Si las opiniones son en contra de los editores de las revistas o las revistas mismas, donde se critican y puntualizan los defectos, no podemos hacer más que leer y aprender.
Pero si en lugar de opinar, escriben insultos o cruzan la línea y empiezan a hablar de temas personales a fin de molestar, bueno, habrá consecuencias, porque, otra vez, eso no es libertad de expresión, es querer pasarse de listo, escudándose con el argumento de "Ah, sí, me callan porque digo la verdad", cuando en realidad no es así. Si quieren ser mártires, aquí no es el lugar.
Mi caso al opinar de Atomix y El Show de Densho
En el pasado he opinado sobre ciertas conductas de la revista Atomix. Sí, con sarcasmo, sí iracundo. Poco a poco he aprendido a ser más objetivo y respetuoso, precisamente para dar el mejor ejemplo. Pero definitivamente, no me arrepiento de lo que he dicho. Quizá debí decirlo diferente, pero dije lo que quería decir. Y en ninguno de los casos, en ninguno, fue con la intención de desprestigiar o agredir. Casi todas las veces fue para opinar sobre declaraciones de Oscar Noriega, las cuales sí eran con fines agresivos y para desprestigiar. Sólo una vez, la vez del Megatón, di mi opinión primero. Porque la quise dar. Me disculparé algún día por los cómos, pero nunca por los porqués.
Sobre las groserías en el Show, se moderarán, porque estoy de acuerdo con eso. Y también pondré un preventivo, para que el podcast sea escuchado por personas entre 13 y 18 años en compañía de un adulto y para mayores de 18, obviamente.
LAS REGLAS NUEVAS
No hay nuevas reglas. Y si las hubiera, no sería yo quien se las diera a conocer, sino Adrián Carbajal, director editorial de Press-Start. Ahora que ya aclaré lo de las groserías, puedo decir que lo que no se puede hacer en Press-Start es agredir, mucho menos con groserías.
Si tienen quejas y quieren una respuesta seria, escriban a los mails que ya conocen. Si lo que quieren es evidenciar nuestros defectos en cuanto post publiquemos, no tenemos ningún problema. Si ya dije que el sentido común es quien reglamenta la comunidad, no esperen muchas respuestas o muestras de afecto si hablan de cuán vendidos o comprados somos en un post donde se intente descubrir cómo acabar Twilight Princess. Pero si todo eso es para insultar, agredir o lastimar, los pondremos bajo observación.
¿Alguien vio la película de Lean On Me (Apóyate en mí), donde actúa Morgan Freeman? La historia de un maestro que llega a poner orden a una escuela donde los estudiantes podridos golpean maestros, asaltan a los demás y venden drogas. Cuando llega Morgan Freeman, expulsan a todos los alumnos podridos. Y la escuela cambia. El ambiente cambia.
Morgan Freeman pide que le hagan una lista con todos los cabecillas y estudiantes podridos. Así es como sabe a quién expulsar.
Y creo que ésa es la única manera de recuperar y hacer crecer positivamente esta comunidad.
Por favor, envíenme los nicks de quienes crean que son usuarios podridos, para ponerlos en observación. No hagan públicos los nombres, ni mediante post ni mediante comentarios. Sólo mándenlos a nuestros mails (el mío es densho@press-start.vg). Porque tampoco se trata de exhibirlos o humillarlos. Simplemente una mañana ya no estarán y saldrá el sol.
Y, repito, para dejar claro todo. Las groserías no están prohibidas. Úsenlas con sabiduría, nada más. Sin insultos ni agresiones.
Espero que Press-Start se vuelva un lugar que disfruten mucho más.